No puedo decir que no he roto un plato II
segunda parte presentada en el Espacio Cruce.
al cuidado de Fernando Baena

La exposición está compuesta por “Memory hole “ unos inoperantes, parecidos o similares platos hondos agujereados, blancos y desnudos evocan la perdida de recuerdos. “Incertidumbres domesticadas “una vajilla quebrada de la misma manera, una paradoja del azar, imágenes de un suceso imposible, magia, suplantación o engaño. La rutina de un simple plato roto convertido en un hecho extraordinario subversivo, “ Que puede un cuerpo “ son piezas modeladas imitando la forma de otro material más dúctil que recibe una presión exterior de la que aparenta querer liberarse. ¿hablamos de fragilidades? La pieza “No puedo decir que no he roto un plato “ formada por un vídeo y el sonido que acompaña todo el recorrido ,que muestra la acción de destrucción de una vajilla con una personalizada decoración impresa, que reposa reconstruida con sus cicatrices visibles en la pared cercana, domesticada y hogareña, , parece susurrarnos aquí no ha pasado nada, yo no he sido. Ni nadie... yo no he roto un plato.
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