13 Mar 2012 La sombra desobediente.
Ana Robledillo
- Exposiciones: ∞ La sombra desobediente I | ∞ La sombra desobediente II
- Año: 2012
- Ana Robledillo

La sombra desobediente
Texto catalogo exposición La sombra desobediente
Si, por un lado (las noticias del viaje), indican que el espacio condiciona el conocimiento –al demostrar que aquellos que pertenecen a según qué lugares se encuentran en un estadio anterior respecto al hecho del viaje-, por otro lado, la presencia continuada del hombre del no pertenecer a un espacio demuestra que este principio se puede alterar y que es el hombre, mediante la inteligencia y el conocimiento, el que puede influir en el espacio.
I. Soler. El nudo y la esfera.
El navegante como artífice del mundo moderno
Elena Jiménez se pasea por La Sombra Desobediente como lo hace el Capitán Lemuel en sus diferentes viajes, ese maravilloso y complejo personaje que Swift nos regaló con Los Viajes de Gulliver. Parece que la casualidad le ha llevado a tierras de gigantes y de criaturas humanas que no sobrepasan las seis pulgadas de altura, pero lo cierto es que Elena Jiménez y sus sombras chinescas embarcaron en el Antelope, el Adventure o el Hope Well con la valentía del viajero que posee la certeza de su partida pero no la de su retorno.
No sabemos que tempestades, tormentas, ni sabotajes han llevado a Elena Jiménez a las costas de Nueva York, las calles de Berlín o Londres, pero lo que si alcanzamos a intuir es el encuentro con la cultura local a través de la apropiación de los objetos cotidianos de la gran ciudad y de sus lugares.
Son precisamente sus personajes El Conde-Duque de Olivares de Velázquez, el Lisiado de Ribera, junto con la Eva de Durero, los esponsales de Arnolfini de Van Eyck, el Diadumeno de Policleto o la paloma de la La Trinidad de el Greco, los que se introducen e infiltran en territorios desconocidos provocando una nueva iconografía de la urbe.
La idea de viaje subyace bajo la obra de Elena Jiménez, la travesía generada por sus sombras escapistas -figuras de las obras maestras de la pintura que han huido para revelarse como los personajes del Nuevo Mundo- conforman una original e insólita cartografía, renombrando a JB.Harley “Lejos de ser un simple espejo de la naturaleza falso o verdadero, los mapas vuelven a describir el mundo –como cualquier otro documento- en términos de relaciones de poder y de prácticas culturales, preferencias y prioridades”.
El mapa de La Sombra Desobediente por propia naturaleza es impreciso, necesita de El Otro para dibujarse y describir el mundo. La ambigüedad cartográfica del imaginario de Elena Jiménez evoca Las Ciudades Invisibles que Marco Polo relata al emperador Kublai kan. Ciudades que sólo existen en la imaginación de un viajero pero que, sin embargo, poseen una dimensión humana que dialoga con el espacio de la urbe.
Esta dicotomía entre lo real y lo imaginario, entre otros mundos posibles – o imposibles- yel existente evidencia, a través de la huella dejada en el viaje, la dimensión humana y su representación en la gran megalópolis.
Se podría decir que el mapeado de Elena Jiménez dispone de dos coordenadas: el espacio y la memoria –entendida como huella-, que combinadas descubren ciudades hasta ahora ocultas. La propuesta de Elena Jiménez reflexiona sobre el complejo concepto de ciudad sobremoderna y su apropiación del lugar, mostrando los vestigios de su paso por él a través de elementos gráficos, fotografías, dibujos, etc. Este patchwork de huellas obliga a la reinterpretación de la mirada allí donde la aceleración y el gran flujo de acontecimientos y superposición de imágenes se ha instalado, mediante un original encuadre de lo visual.
Ana Robledillo