Los sellos de Jiménez eran matrices calcográficas, el mango del tampón encontraba su uso original, sin embargo no servía para certificar cosas serias, su utilidad práctica era cuestionable. Elena me devolvió los trocitos de hierro convertidos en un sello de eficientísima secretaria. Elena Jiménez es fundamentalmente grabadora. Cuando nos conocimos escribió un texto en el que veía llenando de sal marina las calles de Lavapiés.
En los últimos años ha ido a buscar la sal a lugares más lejanos de su Mediterráneo natal. Ha grabado el mar Negro, el Caribe… oscuras y densas aguas re¬gistradas sobre papel que conservan siempre cierto aroma objetual.
Son sus mensajes dentro de la botella.
Isabel Tejeda