30 Mar 2023 Tensiones internas.
Elena Jiménez
- Exposición: ∞ Tensiones internas
- Año: 2023
- Elena Jiménez

Tensiones internas
En los XIX Encuentro de Artistas, en la Fundación Amelia Moreno, fui invitada a intervenir la zona de las Tinajas que protagoniza este espacio de arte, una antigua nave industrial, El dorado, en Quintanar de la Orden.
Presenté un trío de piezas de la serie Paisajes de la inoperancia, que dialogan con esos otros «cuerpos» de las veinticuatro tinajas que ocupan más de treinta metros lineales. Este proyecto, es un trabajo que dialoga con las formas cóncavas de las tinajas, tomando la medida de los cuerpos de cemento que ocupan el espacio, y enfrentarlo a los cuerpos ajenos de las obras, se sitúan a frente a ellas, sin cubrirlas ni ocultarlas. Un trabajo de experimentación mediante procesos de arte múltiple que hibrida textiles, metales, plásticos y escayola.
Las planchas de aluminio industrial, Tensiones internas, se doblegan por la cintura curvándose, provocando y acompañando a las tinajas anfitrionas que las acogen: Al contrario de estas, creadas de cemento y rígidas, las piezas se contornean en diferentes figuras cóncavas, reflejando, no como un espejo, pues el material es semipulido, pero si reflejando la luz del espacio y de sus figuras hermanas, y de la persona que las mira y las visita en una realidad distorsionada.
Son diez piezas de dos metros de altura, mayor que la mayoría de los humanos, su centro, cintura, de un metro se recoge con una cincha de algodón naranja, como un fino corsé, en diversos diámetros y semicircunferencias, menos de la mitad, cuatro, están vestidas con estampaciones blancas de textos e imágenes sacados de publicidad de centros de arte contemporáneo, sus palabras nos hablan sobre la fragilidad, el cuerpo y la poesía y más.
Esta primera intervención interactúa solo con la mitad de las gigantes tinajas, unas docena de ellas, de un ancho total de más de treinta metros, y más adelante a los pies de las que restan, encontramos discretamente casi invisibles, unas orgánicas formas blancas de escayola de aspecto blando, aunque su material nos mienta, hablando con el otro material de construcción y arquitectónico, el cemento, de las que están realizadas el muro de grandes vasijas.
Continuando este recorrido aparecen también en el suelo como caídas, desplomadas bailarinas que se tropiezan y caen, las últimas piezas de este trío de intervenciones, unas planchas de plástico semirrígido negro también impreso en blanco, maniatadas en cuatro puntos, formando unos tetraedros blandos. Al caer, los diferentes picos y aperturas de las piezas parecen un pequeño oleaje, un mar picado, doblegado ante la rigidez de la edificación de estas simbólicas ánforas, figuras que como criaturas míticas acogen y dialogan con mis piezas.
Los materiales ceden ante la presión exterior y forman pequeñas esculturas, relieves; que sujetas por cuerdas, crean una constelación de información, causando una ilusión al espectador por la singular forma y la elección de los mensajes impresos, e ilustran la tensión de la rotura, el paisaje de la ruina y la arquitectura caída. En este proyecto hablo sobre cuerpos disidentes por patologías neuropatías, como síndromes o sensibilidades diversas, cuerpos singulares, entreverados en la sociedad pero no aceptados y en el que he trabajado sobre como romper con los silencios y la dificultad de visibilizar problemas en enfermedades invisibles.
Elena Jiménez